Un hecho vale más que mil opiniones – Parte I

Qué es un hecho? Qué es una opinión? Cómo podemos diferenciarlos?
Preguntas que me propongo responder en este post. Seguramente nuestras conversaciones están plagadas de opiniones y en ellas los hechos pueden contarse con los dedos de una mano. Esto último es solo una opinion y me propongo fundamentarla a continuación.

Hechos

Para describir el mundo en el que vivimos utilizamos lo que se conoce como Lenguaje Descriptivo, el cuál es nuestra herramienta para volcar en palabras observaciones. A esto podemos llamarlo “hechos”, “afirmaciones” u “observaciones”, los cuales nos permiten generar una imagen consensuada de la realidad.
Los hechos no son discrepables por definición. O son verdaderos o son falsos. “Estamos en el año 2012” es un hecho, verdadero en este caso. «La capital de Italia es Paris» es otro hecho falso. “2 + 2 = 4” es otro hecho verdadero. Para los tres ejemplos, tenemos mecanismos en común para determinar la verdad o falsedad del enunciado: Para comprobar el año tenemos el almanaque, para la capital de Francia cualquier manual de Geografía y para la suma alcanza con conocimientos de matemática básica.
El problema es cuando expresamos opiniones como si fuesen hechos: “En esta habitación hace frío” no es un hecho. Qué significa que haga frío? Para una persona 20 grados pueden considerarse frío, para otra calor. Si queremos hablar de hechos, sería mejor expresar por ejemplo “En esta habitación hace 20  grados”.

Y por qué querríamos hablar con hechos y no con opiniones?

Dijimos que los hechos pueden ser Verdaderos o Falsos y que existen acuerdos entre las personas para determinar dicha característica. Ahora planteamos que las opiniones no son ni verdaderas ni falsas. Como pueden serlo? Si yo opino que hace frío, no hay ningún mecanismo certero que determine si es verdad o mentira que lo tengo. Entonces decimos que las opiniones pueden ser fundadas o infundadas (y dejamos la explicación de esto para la segunda parte del post).

Entonces el acto del habla denominado “Hecho” nos sirve para plantear las bases de una conversación. Determinar los hechos nos sirve para sacar de discusión las cuestiones que acordamos que son así, y a partir de ahí intercambiar opiniones dejando en claro que lo son (por cierto, nunca viene de más empezar una oración con un “en mi opinión…” para aclarar).

Al principio del post escribí que “nuestras conversaciones están plagadas de opiniones y en ellas los hechos pueden contarse con los dedos de una mano”. Les parece que puedo demostrar esto? Y relacionándolo con el post anterior del amigo Maro que habla sobre las generalizaciones, les parece que podemos demostrar cualquier enunciado que tenga las palabras “siempre”, “nunca”, “todo” o “nada”? Ante un caso contrario nuestro enunciado se convierte en Falso.

Y así seguimos repasando uno a uno los diferentes actos del habla para mejorar nuestras conversaciones.

Tarea: Les propongo dedicar 5 minutos para checkear su cuenta de Facebook o Twitter y busquen ejemplos de opinones expresados como hechos y las compartan acá mismo. Y en el próximo post voy a escribir sobre el tema.

Saludos!
Uva

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